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Originada por el manatial denomiando Unjuán, que brota en Tremar, el complejo lo forman dos cuerpos de piedra tallada, como fuentes, las dos fuera de uso, y un antiguo abrevadero con un caño que ha estado siendo usado hasta ahora por los vecinos de la zona, en el que tradicionalmente se recogía agua.
Las obras de rehabilitación comenzaron con la adecuación del entorno, respetando al máximo el uso actual de las fuentes y los pasos, y posteriormente actuando sobre el sistema de desagües y regulación del agua del conjunto, que al estar en desuso se encontraban colmatados.
Una vez regulados los cursos y conducciones de agua, se procedió a la restauración de la edificación existente, con trabajos en fachada, eliminando los viejos revocos, con nuevos enfoscados y pintura final, y en cubierta, recuperando elementos originales como las dos puertas de acceso a la zona de lavado y el vaso del lavadero.
Se ha trabajado en la rehabilitación de las dos fuentes y el abrevadero, respetando su morfología y a su vez, mejorando su uso con la adecuación del entorno, escaleras y urbanización para mejorar las medidas de seguridad.
Además de los alumnos de las distintas modalidades de la Escuela Taller de Santander, para esta obra se ha contado con la colaboración de AMICA y personal de los Talleres Municipales en la limpieza inicial, pues era una zona muy degradada y abandonada que se utilizaba como vertedero ocasional
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